Centro de detención inicial
Me detuvieron el 11 de julio de 2024, el último día hábil antes de la feria de tribunales. Fue un despliegue enorme, cuatro móviles y seis motos para llevarse a una sola persona, con un allanamiento en mi casa en el que buscaban armas. Yo venía con una fractura en la mano sin resolver, me la habían fracturado unos días antes, cuando fui a buscar a mis hijas a la casa de su madre y aun así me llevaron a la UCA. El médico de ingreso dejó constancia de que ingresaba con la fractura sin resolver. Estuve con esa mano fracturada durante 20 días, hasta que me llevaron a Bouwer a operarme, me pusieron dos clavijas y el dedo me quedó rígido, todavía tengo que hacerme una segunda cirugía. En la UCA la pasé realmente mal, después estuve tres o cuatro días en el módulo X3, un pabellón medianamente nuevo y de ahí pasé al ingreso del módulo MD1 de Bouwer.
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Tu abogado
Al principio tenía una abogada muy joven y llegué a pensar que seguía detenido por impericia de mi defensa. Después contraté a dos abogadas de renombre en el ámbito penal y ahí me di cuenta de que vos podés presentar todo lo que quieras, pero en la justicia no te dan bola. Ellas me acompañaron hasta el final, hasta el juicio, donde se tomó mi testimonio y quedó demostrada mi inocencia. Fui absuelto. La elección de tu defensa es fundamental para atravesar un proceso sano.
Conocimiento de tu causa
Yo hablo basándome en pruebas concretas. La justicia ocultó las pruebas de mi inocencia para amparar a otros, estuve un año y medio preso teniendo las pruebas de mi inocencia a la vista, mientras los victimarios andaban libres. El fiscal y la secretaria que me acusaron, me fabricaron una causa porque tenían las pruebas de mi inocencia y las dejaron ocultas. Sostengo que hay un amparo de parte de la justicia hacia situaciones de trata, prostitución y droga, las víctimas reales terminan detenidas y los victimarios, como si nada.
Xruz de Belleza
En la UCA las condiciones eran terribles. En el módulo MD1 de Bouwer, el módulo nuevo que habilitaron, se estaba muchísimo mejor, éramos 4 internos por celda y fueron los únicos días en los que dormí en una cama —en un año y medio creo que dormí 4 días en una cama—. Después fue siempre el piso, un colchoncito, a veces un colchón, otras veces dos frazadas tiradas abajo. Y el colchón y la cama los tenías que comprar vos. En el pabellón B3 éramos 148 internos en un espacio diseñado para 25 personas, seis, siete, ocho o nueve por celda en lugares ergonómicamente pensados para un solo ser humano. Uno dormía con la cabeza a 20 centímetros de un inodoro de acero inoxidable que salpicaba todo, en la madrugada te despertabas con el ruido de alguien haciendo sus necesidades a 30 centímetros de tu cabeza. El hacinamiento era esa tortura, no había otra posibilidad.
Xruz de Bondad
Personalmente nunca me sentí maltratado. Jamás sentí faltas de respeto de parte de los guardias y el servicio médico me cuidó, todos los días me llamaban para hacerme las curaciones de la mano. La convivencia con los otros internos fue muy buena. Participaba del culto que se hace adentro, cuatro veces por semana y eso me dio mucha fortaleza. En el módulo MX1 conocí a Rodolfo y a los chicos del Grupo VAE (Volver a Empezar), que fueron un sostén espiritual muy importante para mí, leía la Biblia todos los días.
Xruz de Verdad
De cada 10 causas, 9 se van con un juicio abreviado y solo una llega a juicio porque el imputado dice «yo no hice nada, llevame a juicio». Muchos juicios abreviados son juicios farsa, el abreviado es una coacción judicial, "te mantengo cautivo y no te doy la posibilidad de esperar el juicio en libertad". A mí me acusaban de lesiones leves y amenaza simple, supuestamente yo habría empujado a una persona y esta se habría golpeado la espalda contra un portón. La realidad era al revés, a mí una patota me había fracturado la mano y me había partido la frente, si no ponía la mano en el segundo golpe, hoy estaría en silla de ruedas o muerto. Con cuatro falsos testimonios fabricaron una causa que llevaron al fiscal y a la secretaria a acusarme y estuve un año y medio privado ilegítimamente de mi libertad. Me ofrecieron un juicio abreviado y dije que "NO": «llevame a juicio, yo no hice nada, yo sé que las pruebas están ahí». El 19 de diciembre de 2025, por sentencia de la Cámara en lo Criminal y Correccional de 2.ª Nominación de Córdoba, fui absuelto de todos los hechos y ordenaron mi inmediata libertad. En el juicio quedó claro que yo no ataqué a nadie.
Vínculos, familia y géneros
Mi mamá falleció hace 11 años, mi padre, de 70 y pico, era quien me visitaba una vez por mes. Yo hablaba con él todos los días por teléfono y prefería no enterarme de los problemas de afuera, adentro ya se vive con mucho estrés e impotencia y cargarse de más problemas es peor. Verlo sufrir a él era lo que más me tentaba a ceder en la coacción del juicio abreviado, pero no podía ceder. Hace 10 meses que recuperé la libertad y sigo luchando para ver a mis hijas, de 4 y 6 años. El juzgado de familia sabe lo que pasó, es consciente de que fui víctima de una falsa denuncia y sin embargo mis hijas siguen ahí y yo sigo luchando.
Acompañamiento espiritual y telefónico
El culto que se hace adentro, cuatro veces por semana y la lectura diaria de la Biblia me dieron mucha fortaleza. Si Dios no me daba esa fortaleza, no iba a soportar, es insoportable lo que se vive ahí adentro sin la ayuda de Dios. El Grupo VAE (Volver a Empezar), con Rodolfo y los chicos del módulo MX1, fue un sostén espiritual muy importante. Y el acompañamiento telefónico diario con mi padre fue mi cable a tierra con el afuera.
La salida y la vida en libertad
Uno sale a 250 km/h, querés hacer todo lo que no pudiste y después te da un bajón. A los 10 meses de recuperar la libertad, mi lucha y mi tiempo son primero para sobrevivir económicamente, llegué a una casa que había sido completamente saqueada, se llevaron todos mis bienes. Mi consejo para quienes pasen por esto es que traten de tranquilizarse, tarde o temprano la verdad sale a la luz y Dios provee.
Consejos para quien recién ingresa
No cedan a la coacción del juicio abreviado por miedo a más años de condena, la verdad sale a la luz. A mí me ofrecieron el abreviado y dije que no; fui a juicio y me absolvieron. Y para la familia, el acompañamiento telefónico, la visita mensual, la oración y la presencia constante son un sostén que puede cambiar el desenlace. Conmigo lo fue.
